Trastornos de Ansiedad

Los trastornos de ansiedad son trastornos que afectan a un porcentaje importante de la población. Es difícil calcular su prevalencia, pero las cifras que manejan organizaciones como la OMS, la UE, la APA o los Sistemas Nacionales de Salud nos hablan de una prevalencia del 10% al 20% de la población occidental, superándose el 30% en algunos sectores de la población. Los trastornos de ansiedad se caracterizan por:

  • un conjunto de respuestas fisiológicas que pueden incluir alguna o varias de las siguientes: taquicardia, mareos, respiración acelerada y superficial, tensión muscular, sensación subjetiva de falta de aire, temblores, parestesias
  • pensamientos anticipatorios negativos recurrentes y persistentes como “algo malo va a ocurrir”; “y si me pasa algo..”; “lo voy a hacer mal..”
  • comportamientos de evitación o escape de las situaciones temidas tanto externas (sitios cerrados, situaciones sociales) como internas (síntomas físicos)
Trastornos de Ansiedad

Con frecuencia la persona con ansiedad tiene miedo a perder el control o sensación de irrealidad o despersonalización. La experiencia de ansiedad es una vivencia muy disruptiva que limita de forma importante la autonomía de las personas ya que les impide o dificulta afrontar situaciones cotidianas y les causa un sufrimiento subjetivo importante.

Los tratamientos más eficaces de los Trastornos de Ansiedad incluyen las técnicas de exposición a las situaciones temidas externas e internas en las que se vienen utilizando con éxito las técnicas de exposición por realidad virtual que han permitido, por ejemplo, llegar a personas que antes no se implicaban en el tratamiento por la sensación de falta de control e inseguridad que les producía la exposición a las situaciones reales.

Trastornos del Estado de Ánimo

Los trastornos del Estado de Ánimo y, en concreto la depresión, son los más frecuentes entre la población. Se caracterizan por algo más que un estado de ánimo bajo y las personas que los sufren suelen experimentar entre otros algunos de estos síntomas:

Trastornos del Estado de Ánimo
  • tristeza mantenida, intensa y duradera
  • apatía y falta de interés en las actividades cotidianas
  • falta de energía
  • alteraciones del sueño
  • pérdida significativa de peso
  • sentimientos de culpa o de minusvalía
  • pensamientos negativos acerca de sí mismo y del futuro
  • sentimientos de indefensión, impotencia y desesperanza
  • incapacidad para concentrarse

La depresión no es un signo de debilidad o de incapacidad para afrontar la vida, como algunas personas piensan. Es un trastorno psicológico importante que cualquiera puede padecer y que tiene un coste muy alto para la persona en todas las áreas de su vida: relaciones sociales, familia, salud física, trabajo. Afortunadamente, en la actualidad disponemos de técnicas de tratamiento eficaces que consiguen un adecuado manejo terapéutico del trastorno, así como la prevención e intervención temprana en las recaídas.

Resolución de conflictos interpersonales

Los problemas de relación y los conflictos interpersonales son un motivo de consulta cada vez más habitual. Pueden ser un síntoma más de un trastorno psicológico o pueden ser un problema independiente que afecta a las relaciones de la persona y compromete su bienestar psicológico. Los problemas y conflictos pueden surgir en cualquier ámbito relacional (familiar, laboral, social) y son parte de las relaciones, pero se convierten en un problema cuando no se resuelven y afectan negativamente nuestra relación con los demás, hasta el punto de producir daño duradero y ruptura.

Resolución de conflictos interpersonales

Aprender a afrontar los conflictos y resolverlos es un conjunto de habilidades de pensamiento y comportamiento necesarias para la adaptación a nuestro entorno relacional y social.

Gestión emocional y control de la ira

Las emociones negativas juegan un papel fundamental en el bienestar psicológico: nos ayudan a identificar nuestras necesidades psicológicas y a conocer nuestros límites, nos mueven a la acción y son el termómetro que nos ayuda a conocer cómo y cuánto nos afectan los acontecimientos y las situaciones vitales.

Gestión emocional y control de la ira

Cumplen una función adaptativa imprescindible y necesaria, y son parte normal de la vida de una persona. No obstante, si no se gestionan bien y adquieren una intensidad y duración exagerada o desproporcionada, pueden afectar nuestra capacidad de adaptación a las situaciones y acontecimientos, así como a nuestro pensamiento y capacidad de razonar; y pueden influir en que nos comportemos de una manera inadaptada, poco saludable y dañina. Un ejemplo muy habitual es el manejo de la ira.

El enfado es una emoción negativa que se corresponde con la percepción o interpretación de una injusticia o de una transgresión de las normas y nos ayuda a movilizarnos para intentar cambiar lo que es injusto o poner límites sanos a las transgresiones, pero cuando lo expresamos de forma agresiva y se convierte en ira, nos causa problemas de relación con los demás y nos dificulta la adaptación a las situaciones y la solución de los problemas y conflictos. Una adecuada gestión de las emociones negativas incluye ser consciente de ellas, comprenderlas y aceptarlas, ser capaz de expresarlas adecuadamente, y manejarlas para que nos ayuden a adaptarnos a las situaciones.

Terapia de Pareja

Mantener una relación de pareja satisfactoria no es tarea fácil. A lo largo del tiempo se producen acontecimientos y cambios en cada uno de los miembros de la pareja o en su entorno que constituyen muchas veces desafíos para la relación. Puede suceder también que haya problemas no resueltos desde el inicio de la relación o que se tengan creencias erróneas sobre las relaciones o expectativas no cumplidas que lleven al desgaste de la relación.

La convivencia en pareja requiere un adecuado conocimiento de uno mismo y de nuestra pareja, así como la aceptación mutua y el respeto a las necesidades y prioridades de cada miembro de la pareja. Todo ello combinado con:

  • una adecuada comunicación y expresión de sentimientos
  • habilidades para una gestión sana de las emociones negativas y para resolver conflictos y negociar el desacuerdo,
  • capacidad para tomar decisiones juntos
  • compartir tiempo y actividades satisfactorias
Terapia de Pareja

No es fácil, pero compartir un proyecto de vida con otro ser humano al que se quiere y conseguir una relación estable, sana y satisfactoria tiene efectos enormemente positivos en la dinámica familiar y en el bienestar psicológico personal. Se puede aprender a convivir mejor.

Abuso o dependencia de internet y/o dispositivos móviles

No existe acuerdo en la comunidad científica sobre si la dependencia a internet o a los dispositivos móviles debe ser incluida en las clasificaciones diagnósticas de trastornos psicológicos pero cada vez hay más acuerdo en que se pueden describir comportamientos de abuso y adicción a las actividades en las que nos involucramos en internet (redes sociales, videojuegos en línea, juego y apuestas, cibersexo) así como comportamientos de abuso y dependencia del móvil.

El abuso y la dependencia son consecuencia del uso que hacemos de internet y de los dispositivos móviles y del control o falta de control que tenemos sobre las actividades en las que nos involucramos. Son señales de alarma:

Abuso o dependencia de internet y/o dispositivos móviles
  • Falta de control del tiempo que paso en actividades en internet
  • Necesidad de pasar cada vez más tiempo en esas actividades
  • Necesidad de estar mirando el móvil constantemente incluso cuando estoy en otras actividades
  • Problemas de rendimiento escolar o laboral debido al tiempo dedicado a las actividades en internet
  • Aislamiento social y abandono de actividades cotidianas por estar conectado a internet
  • Conflicto con mi familia y amigos por el tiempo que paso conectado
  • Mentir sobre el uso del móvil o el tiempo que dedico a estar conectado
  • Síntomas de abstinencia cuando no estoy conectado o no tengo el móvil: pensamientos repetitivos acerca de mi actividad en internet y ansiedad, tristeza o irritabilidad persistente que solo se calma cuando me vuelvo a conectar
  • Abandono o deterioro importante de mis responsabilidades y actividades laborales, familiares y sociales
  • Privación de sueño por estar conectado
  • Utilización de mi actividad en internet para evadirme de los problemas o manejar mi estado de ánimo
  • Síntomas físicos como dolores en las manos y muñecas, dolores de espalda y de cuello, sequedad y escozor de ojos, visión borrosa